lunes, 5 de mayo de 2014

Laberinto


Quizá una mañana te despiertes y estés en un laberinto.
No, no estás aún soñando, la vida es eso.
No te esfuerces en buscar la salida, tampoco podrás recordar como entraste.
Cuanto antes lo aceptes, antes aprenderás a disfrutar de cada calle, de cada persona con la que te pares a hablar, de cada amanecer y atardecer.
Un día sentirás que duermes para no volver a despertar, creerás que acaban las calles y la gente. Tal vez será sólo una creencia, tal vez sea cierto. Algunos dicen saber qué hay al otro lado, pero la realidad es oscura.

Mientras, vive en el laberinto sin angustia ni expectativas, invoca a la alegría cada dia y verás como las paredes se vuelven doradas y hasta los muros más altos se hacen transparentes como el agua del rio más limpio; podrás atravesarlos.
A veces querrás salir de tu laberinto, pero fuera no hay paz ni libertad ni vacío redentor, están las ciudades en orden y caos de la gente que te rodea. Recórrelas e invítales a tu ciudad, es el mejor viaje.

2 comentarios:

  1. Y que así sea! pisando en el aquí y el ahora, e invocando a la alegría!
    Gracias Verá!

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    1. Gracias a tí por entrar en mi laberinto :)

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